| Templo de Neptuno en Paestum |
Los griegos no fueron nunca grandes políticos ni crearon militarmente imperio durable alguno. Hasta se admite que su espíritu crítico haya contribuido a su fragmentación política en un puñado de pequeños estados. Pero ese espíritu crítico los llevó a la observación de la vida, el mundo y el hombre, para preguntarse: ¿cuál es el origen de los seres?
La respuesta que obtuvieron no apuntaba a la Nada, ni a un Dios creador, sino a un espacio abierto, que llamaban Caos, materia informe a la espera de ser organizada. No podían llegar a la Nada, porque para los griegos la Nada era impensable. Hasta su matemática ignora el cero. "De lo no existente ninguna cosa puede nacer, y ninguna cosa puede desaparecer en el no ser absoluto", dice el filósofo Empédocles (495? - 435? a.C.). No llegaron a la idea de un Dios creador absoluto, pues percibían que todo lo que existía, aunque se evidenciaba regido por una fuerza vital única, presentaba varias formas, diferentes maneras de ser, múltiples funciones, grados infinitos.
Por consiguiente, concibieron el Caos, algo ya existente, masa tosca y carente de estructura, donde fuerzas intrínsecas y latentes podrían (si organizadas) producir y perpetuar la vida. Su ordenación no es obra de un dios exterior al mundo. Al contrario, los propios dioses nacen, de alguna manera, de esa materia. Pues es la Tierra (condensación de la materia) que, en amoroso abrazo con el Cielo, da origen a las divinidades primordiales.
El hombre también nació así. Por eso, el poeta Píndaro (518 - 446 a.C.) canta: "Igual es el género de los hombres al de los dioses, pues todos recibimos la vida de la misma madre; sólo una fuerza completamente diferente distingue a los dioses".
La fuerza que ordenó el Caos dejó en las entrañas de la Tierra una multiplicidad de poderes generadores, que engendraron todas las formas existentes en la superficie terrestre: seres vegetales y animales, trayendo cada cual dentro de sí su propio dáimon (espíritu, fuerza). La vida y sus manifestaciones son obra de un dáimon, que ellas guardan como elemento responsable de su manera de ser.
Aquí se encuentran las raíces del mito, como tentativa de penetrar, por medio de la imaginación, en lo que no se explica de otra manera: el misterio de la existencia.
Qué es la mitología
Con la palabra mitología se designan dos conceptos: el conjunto de mitos y leyendas que un pueblo imaginó, y el estudio de los mismos. La palabra viene del griego mythos, que significa fábula, y logos, tratado. El concepto de fábula no nos debe inducir a creer que el mito sea una ficción caprichosa de la imaginación. Dentro de la narrativa mítica se esconde un aspecto, un núcleo, que encierra una realidad.
Para la consciencia mítica todo debe haber tenido un origen. Si este origen quedó cubierto por las tinieblas del tiempo y del misterio, ello no significa que no pueda ser recuperado por la imaginación. La realidad de las cosas está ahí para demostrar la repetición de los orígenes en los ciclos de la vida. La temporalidad de los acontecimientos poco interesa. Interesa, sí, el hecho de que se repiten: por eso son perennes.
El mito consiste en esta "historia perenne": es la historia de los acontecimientos que no tienen fin porque se repiten. Reconociendo en cada acto cotidiano una participación en los grandes ciclos de la vida (que no son más que la repetición de los ciclos-modelo narrados por la mitología) el hombre se siente participar de la gran eternidad mítica, y se libera de su transitoriedad. Participando de sus orígenes, el hombre consigue, si no propiamente sobrevivir, vivir integralmente. Dentro de la mentalidad mítica, la propia muerte puede tener sentido.
Pero esta reconciliación del hombre con la vida y con la muerte (la una imposible sin la otra) mal puede distinguirse de la integración total en la naturaleza, especialmente en la naturaleza viva. A través de la mitología (desde las más primitivas hasta las más moderna de sus formas, disfrazada de ficción científica) siempre el hombre buscó abreviar la distancia que lo separa del universo irracional. El mito busca superar este abismo, al mezclar todos los orígenes. No sólo del mundo y del hombre, sino también de los animales y de las plantas: todo lo que nace, vive, es sexuado, organizado, se deshace y muere; pero vuelve y continúa.
Debido a su cáracter fundamental, el mito conserva hasta nuestros días vitalidad y presencia grandiosa: trata los mismos problemas (existenciales, morales y sociales) que continúan afligiendo a la humanidad. Por eso el hombre no ha dejado de crear nuevos mitos, aunque haya pisado la Luna.
Mircea Eliade, en su trabajo Mito y Realidad, define de manera ejemplar la estructura y la finalidad del mito: "... De modo general, se puede decir que el mito, tal como es vivido por las sociedades arcaicas, 1) constituyó la Historia de los actos de los Entes Supremos; 2) que esa Historia es considerada absolutamente verdadera (porque se refiere a la realidad) y sagrada (porque es obra de los Entes sobrenaturales); 3) que el mito se refiere siempre a una 'creación', contando cómo algo vino a la existencia, o cómo se establecieron una norma de comportamiento, una institución, una manera de trabajar; ésa es la razón por la cual los mitos constituyen los paradigmas de todos los actos humanos significativos; 4) que, conociendo el mito, se conoce el 'origen' de las cosas, llegándose en consecuencia a dominarlas y manipularlas a gusto; no se trata de un conocimiento que es 'vivido' ritualmente, sea narrado ceremonialmente el mito, sea efectuando el ritual al que sirve de justificación; 5) que, de una u otra manera, 'se vive' el mito, en el sentido en que se está impregnando por el poder de lo sagrado, que exalta los eventos rememorados o ritualizados."
La respuesta que obtuvieron no apuntaba a la Nada, ni a un Dios creador, sino a un espacio abierto, que llamaban Caos, materia informe a la espera de ser organizada. No podían llegar a la Nada, porque para los griegos la Nada era impensable. Hasta su matemática ignora el cero. "De lo no existente ninguna cosa puede nacer, y ninguna cosa puede desaparecer en el no ser absoluto", dice el filósofo Empédocles (495? - 435? a.C.). No llegaron a la idea de un Dios creador absoluto, pues percibían que todo lo que existía, aunque se evidenciaba regido por una fuerza vital única, presentaba varias formas, diferentes maneras de ser, múltiples funciones, grados infinitos.
Por consiguiente, concibieron el Caos, algo ya existente, masa tosca y carente de estructura, donde fuerzas intrínsecas y latentes podrían (si organizadas) producir y perpetuar la vida. Su ordenación no es obra de un dios exterior al mundo. Al contrario, los propios dioses nacen, de alguna manera, de esa materia. Pues es la Tierra (condensación de la materia) que, en amoroso abrazo con el Cielo, da origen a las divinidades primordiales.
El hombre también nació así. Por eso, el poeta Píndaro (518 - 446 a.C.) canta: "Igual es el género de los hombres al de los dioses, pues todos recibimos la vida de la misma madre; sólo una fuerza completamente diferente distingue a los dioses".
| Templo de Dioniso en Atenas |
Aquí se encuentran las raíces del mito, como tentativa de penetrar, por medio de la imaginación, en lo que no se explica de otra manera: el misterio de la existencia.
Qué es la mitología
Con la palabra mitología se designan dos conceptos: el conjunto de mitos y leyendas que un pueblo imaginó, y el estudio de los mismos. La palabra viene del griego mythos, que significa fábula, y logos, tratado. El concepto de fábula no nos debe inducir a creer que el mito sea una ficción caprichosa de la imaginación. Dentro de la narrativa mítica se esconde un aspecto, un núcleo, que encierra una realidad.
Para la consciencia mítica todo debe haber tenido un origen. Si este origen quedó cubierto por las tinieblas del tiempo y del misterio, ello no significa que no pueda ser recuperado por la imaginación. La realidad de las cosas está ahí para demostrar la repetición de los orígenes en los ciclos de la vida. La temporalidad de los acontecimientos poco interesa. Interesa, sí, el hecho de que se repiten: por eso son perennes.
El mito consiste en esta "historia perenne": es la historia de los acontecimientos que no tienen fin porque se repiten. Reconociendo en cada acto cotidiano una participación en los grandes ciclos de la vida (que no son más que la repetición de los ciclos-modelo narrados por la mitología) el hombre se siente participar de la gran eternidad mítica, y se libera de su transitoriedad. Participando de sus orígenes, el hombre consigue, si no propiamente sobrevivir, vivir integralmente. Dentro de la mentalidad mítica, la propia muerte puede tener sentido.
| Templo de Apolo en Pompeya |
Debido a su cáracter fundamental, el mito conserva hasta nuestros días vitalidad y presencia grandiosa: trata los mismos problemas (existenciales, morales y sociales) que continúan afligiendo a la humanidad. Por eso el hombre no ha dejado de crear nuevos mitos, aunque haya pisado la Luna.
Mircea Eliade, en su trabajo Mito y Realidad, define de manera ejemplar la estructura y la finalidad del mito: "... De modo general, se puede decir que el mito, tal como es vivido por las sociedades arcaicas, 1) constituyó la Historia de los actos de los Entes Supremos; 2) que esa Historia es considerada absolutamente verdadera (porque se refiere a la realidad) y sagrada (porque es obra de los Entes sobrenaturales); 3) que el mito se refiere siempre a una 'creación', contando cómo algo vino a la existencia, o cómo se establecieron una norma de comportamiento, una institución, una manera de trabajar; ésa es la razón por la cual los mitos constituyen los paradigmas de todos los actos humanos significativos; 4) que, conociendo el mito, se conoce el 'origen' de las cosas, llegándose en consecuencia a dominarlas y manipularlas a gusto; no se trata de un conocimiento que es 'vivido' ritualmente, sea narrado ceremonialmente el mito, sea efectuando el ritual al que sirve de justificación; 5) que, de una u otra manera, 'se vive' el mito, en el sentido en que se está impregnando por el poder de lo sagrado, que exalta los eventos rememorados o ritualizados."
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