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16.3.11

Eurinome y Ofión engendran el mundo

La mutilación de Urano, de Vasari
Otros poetas dicen que en el inmenso Caos vivía, solitaria y poderosa, la bella diosa Eurinome. Le gustaba mucho danzar, pero, como no encontraba nada sólido donde apoyar los pies, separó el mar del cielo. Y empezó a saltar, feliz, sobre las ondas que formara.
Fue danzando en dirección al sud, agitando con violencia sus ágiles piernas, cuando súbitamente se levantó, del lado norte del mundo, un viento muy fuerte.
Como le resultara agradable el aire fresco que le proporcionaba el viento, decidió empezar con él la obra de la creación.
Abrazó a su fluido compañero y, con manos nerviosas, lo restregó incansablemente, hasta que lo tornó sólido.
El viento se transformó en una serpiente de nombre Ofión, que se extendió a los pies de su creadora.
Como hacía frío, la bella diosa volvió a bailar (ahora con redoblada violencia), para entrar en calor.
La serpiente se enamoró de ese cuerpo enérgico y esbelto cuyas formas se agitaban frente al suyo.
Y se unió a Eurinome, haciéndola engendrar todas las cosas que existen en el mundo.
Para que sus hijos nacieran, Eurinome tuvo que transformarse en paloma, y sentarse en las olas del mar. Llegado el momento, la paloma puso un huevo que contenía el germen de todos los seres. Después, Ofión se enroscó siete veces alrededor del huevo, para incubarlo.
Cuando se rompió la cáscara, del huevo salieron el Sol, la Luna, los Planetas, los Astros, la Tierra (con sus montañas y ríos), los árboles, las plantas, los animales y los hombres.
Orgullosos y cansados ante todo lo creado, Ofión y Eurinome se instalaron en el Olimpo.
Pero Ofión empezó a pelear con su creadora. Quería ser el único rey de la naturaleza, ya que de su semen había nacido todo.
Eurinome se irritó y atacó a Ofión. Le rompió los dientes y lo obligó a encerrarse para siempre en las profundidades de la Tierra.
Soberana absoluta, Eurinome continuó su obra. En cada planeta colocó dos Titanes, para procrear las especies. Tía (Theia) e Hiperión se convirtieron en señores del Sol; Febe y Atlas, en señores de la Luna, y Dione y Críos, Metis y Voyos, Temis y Eurimedón, Tetis y Océano, Rea y Cronos reinaron sobre los otros planetas.
Cronos devoraba a sus propios hijos, para que no le usurpasen el poder. Sólo Zeus escapó a la furia de su padre; lo destronó e instaló en la Tierra el reino de los Olímpicos.
Así contaban los pelasgos, antiguos habitantes de Grecia, la historia de la creación.

10.3.11

Los doce hijos de la Tierra y el Cielo I

Dea Tellus (la diosa Tierra; relieve romano)
Unida a Urano (Caelus) por la fuerza de Eros (Amor), Gaia (Tellus) tuvo inicialmente doce hijos: seis varones y seis mujeres, los Titanes y las Titanias. Son fuerzas violentas que pueblan el mundo e inician larga y penosa historia, afirma Hesíodo. 
Algunos se destacaron por su poder; otros se destacaron por sus trágicas peripecias.
Poderosa es Temis, el Orden establecido, la Justicia, la Ley, voluntad de los dioses y equilibrio perpetuo del Mundo.
Lo es Mnemosine, la memoria universal, el recuerdo que conservan tanto los monumentos como el alma de los hombres.
Lo es Tetis, alma femenina del Mar, que, unida a su hermano, titán de nombre Océano, engendra 3000 hijos: todos los ríos del mundo.
Lo es Hiperión, el "alto", o "el que viaja por lo alto", el Fuego Astral, esposo de la titania Febe, padre de Helios, el Sol; de Selene, la Luna; de Heos o Eós, la Aurora.